Las acuarelas y las fotos “La magia del tango” de Kai-Mai
Olbri en la Galería Haus, hasta el 30 de mayo.
Con la exposición en la Galería Haus nuestra prima
acuarelista celebra a la vez dos acontecimientos: su exposición
individual, inaugurada el día de su sexagésimo cumpleaños,
es la vigésima de la artista.
Es curioso observar, como algunos países/pueblos
y su cultura se transforman en los clisés culturales, internacionalmente
consumibles, y entran, además de la industria turística,
también en el campo de la cultura. Frecuentemente un solo
fenómeno puede reunir a su alrededor tantas leyendas y significaciones,
que una persona, menos enterada, parece como se da una alusión
al caracter de la cultura entera. Respecto a la Argentina,
tal fenómeno solo se ha hecho el tango que instantáneamente
reproduce a nosotros, como un clise, la pasión "sudamericana"
y la mal ocultada sexualidad. Ya hace mucho que el tango
atravesó los limites del genero del baile e infiltro, entre
otras cosas, en la literatura.
Con la exposición de Haus Kai-Mai Olbri
hizo una incisión en un fenómeno cuya cola de sentidos ya
se ha alargado muchísimo. Por fortuna, Olbri, criada
en el contexto de aquí, hasta no pretende simular
su facultad de asimilación completa, sino que, más
bien, ocupa una posición de observador. Sus acuarelas se
concentran en la estética del punto de vista desplazado,
donde del aspecto general se extrae un detalle, se lo examina
a fondo, y por este mismo detalle se ilumina la esencia
del propio fenómeno. Tales instantáneas están
sacadas, por ejemplo, del sombrero echado en la silla, de
los dedos puestos sobre el saxófono, del zapato. Estos escudriñamientos
acuarelísticos sueltos forman la parte juguetona
de la exposición, mientras que la vista general del tango
está focusada por las fotos sacadas en la televisión.
“SIRP”, 30.05.2003
EERO EPNER